A diez minutos de Santa Cruz, La Laguna es una ciudad distinta: más pausada, antigua, universitaria, Patrimonio de la Humanidad por su trazado original.
Sus calles rectas, sus casas con patios interiores, sus iglesias y conventos, sus librerías y cafés… todo invita a caminarla despacio. Es un viaje al pasado, pero lleno de vida actual.
Para quienes se alojan en Taro, La Laguna es una excursión imprescindible: un contraste perfecto entre la energía de la capital y la serenidad histórica de la primera ciudad de la isla.



