A solo media hora de Taro se encuentra uno de los paisajes más valiosos de Canarias: el Parque Rural de Anaga. Un macizo antiguo cubierto por laurisilva, declarado Reserva de la Biosfera, donde la humedad, la luz y el verde se mezclan de manera difícil de describir.
Anaga es un contraste poderoso: un bosque húmedo que emerge al lado de una ciudad luminosa. Para quienes nos visitan, es una oportunidad única de experimentar un paisaje milenario sin recorrer grandes distancias.
Senderos, miradores, caseríos, barrancos… cada ruta revela una forma distinta de entender la isla.



